LA FE QUE RESPONDE AL EVANGELIO
LA FE QUE RESPONDE AL EVANGELIO
La verdadera fe en Jesucristo no es solamente una afirmación intelectual. La fe salvadora produce una respuesta de arrepentimiento, obediencia y compromiso público con Cristo.
Jesús dijo:
«El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado».
Marcos 16:16
Este pasaje presenta la fe y el bautismo unidos como parte de la respuesta al Evangelio. El bautismo no debe entenderse como una obra humana mediante la cual una persona compra o merece la salvación. La salvación es por gracia, mediante la fe en Jesucristo.
El énfasis del texto está claramente en la fe: «el que no creyere, será condenado».
Sin embargo, quien verdaderamente ha creído en Cristo no debe esconder su fe. El creyente responde al llamado de Cristo con obediencia y está dispuesto a identificarse públicamente con Él.
El bautismo es, por tanto, una expresión visible de una fe que ya descansa en Cristo, un acto de obediencia y un testimonio público de que la persona ha decidido seguir al Señor.
Esto se observa en el relato de Felipe y el etíope:
«Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?»
Hechos 8:36
Después de confesar su fe, fue bautizado:
«Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó».
Hechos 8:38
Por tanto, el Evangelio llama al pecador a arrepentirse, creer en Jesucristo y vivir en obediencia a Él.
La fe verdadera no dice solamente:
«Creo en Cristo».
También responde:
«Confío en Cristo, me identifico con Cristo y quiero seguir a Cristo».
El bautismo constituye una de las primeras expresiones públicas de esa fe y obediencia.
FE, OBEDIENCIA Y TESTIMONIO
La salvación no se obtiene por el bautismo ni por las buenas obras. Somos salvados por la gracia de Dios mediante la fe en Jesucristo.
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios».
Efesios 2:8
Pero esa fe produce una vida de obediencia:
«Si me amáis, guardad mis mandamientos».
Juan 14:15
Por eso, el creyente que ha recibido el Evangelio no permanece indiferente. Su fe lo lleva a identificarse públicamente con Cristo, a obedecer su Palabra, a participar en la comunidad de los creyentes y a dar testimonio del Evangelio.
Creemos en Cristo para salvación y obedecemos a Cristo porque hemos sido salvados por su gracia.
Esta distinción es fundamental: la obediencia no compra la salvación; la obediencia manifiesta el fruto de una fe verdadera.













Escribir un comentario