¿QUÉ ES EL EVANGELIO?
Predicando a Cristo y enseñando las Escrituras
La palabra Evangelio significa «buenas noticias». En la Biblia, el Evangelio es la buena noticia de Dios acerca de Jesucristo: su vida, su muerte en la cruz, su resurrección y la salvación que Dios concede por gracia a todo aquel que cree en Él.
El Evangelio no es simplemente un conjunto de consejos para mejorar nuestra vida. Es el anuncio de lo que Dios ha hecho en Jesucristo para salvar al pecador.
«Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis».
1 Corintios 15:1
1. EL EVANGELIO TIENE SU CENTRO EN JESUCRISTO
El Evangelio no tiene como centro al hombre, sino a Jesucristo.
Jesús es el Hijo eterno de Dios que vino al mundo para cumplir la obra de redención. Él vivió una vida perfecta, sin pecado, y se entregó voluntariamente para salvar a su pueblo.
El apóstol Pablo resumió el mensaje del Evangelio de esta manera:
«Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras».
1 Corintios 15:3-4
Por eso, predicar el Evangelio es predicar a Cristo.
«Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado».
1 Corintios 2:2
2. EL PROBLEMA DEL HOMBRE: EL PECADO
Para comprender las buenas noticias del Evangelio debemos comprender primero las malas noticias: el ser humano es pecador y está separado de Dios por causa del pecado.
La Escritura declara:
«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios».
Romanos 3:23
El pecado no es solamente cometer algunas malas acciones. Es rebelión contra Dios y transgresión de su voluntad.
«He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre».
Salmo 51:5
El pecado trae muerte y condenación:
«Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro».
Romanos 6:23
El hombre no puede salvarse por sus propias obras, méritos o esfuerzos religiosos. Necesita la intervención de la gracia de Dios.
3. DIOS ENVÍA A SU HIJO PARA SALVARNOS
La buena noticia es que Dios no abandonó al pecador.
Dios envió a su Hijo Jesucristo al mundo para realizar la obra de salvación.
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna».
Juan 3:16
Jesucristo tomó sobre sí el castigo que merecía el pecador.
«Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados».
Isaías 53:5
En la cruz, Cristo murió como sacrificio por los pecados.
«Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero».
1 Pedro 2:24
La cruz demuestra al mismo tiempo la gravedad del pecado y la grandeza del amor y la justicia de Dios.
4. CRISTO RESUCITÓ
El Evangelio no termina en la cruz.
Jesucristo resucitó corporalmente de entre los muertos.
La resurrección demuestra que Cristo venció la muerte y que su obra redentora fue cumplida.
«Que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras».
1 Corintios 15:4
La resurrección es fundamental para nuestra fe:
«Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe».
1 Corintios 15:14
Pero Cristo sí resucitó.
«Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho».
1 Corintios 15:20
El Cristo crucificado es también el Cristo resucitado y victorioso.
5. LA SALVACIÓN ES POR GRACIA
El Evangelio anuncia que la salvación no se obtiene por nuestros méritos.
La salvación es un regalo de la gracia de Dios.
«Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios».
Efesios 2:8
La Escritura también declara:
«Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús».
Romanos 3:24
Por eso, nadie puede presentarse delante de Dios diciendo que fue salvado porque era suficientemente bueno.
La gloria pertenece a Dios.
Sola Gratia — Solo por Gracia.
6. SOMOS JUSTIFICADOS POR LA FE
El Evangelio llama al pecador a confiar en Jesucristo.
La persona no es justificada delante de Dios por las obras de la ley, sino por la fe en Cristo.
«Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley».
Romanos 3:28
La fe verdadera abandona toda confianza en los propios méritos y descansa en Jesucristo y en su obra redentora.
«Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo».
Romanos 5:1
Sola Fide — Solo por Fe.
7. EL EVANGELIO LLAMA AL ARREPENTIMIENTO
El Evangelio no solamente anuncia el perdón; también llama al ser humano a arrepentirse de sus pecados y volverse a Dios.
Jesús comenzó su ministerio proclamando:
«Arrepentíos, y creed en el evangelio».
Marcos 1:15
El arrepentimiento implica un cambio de mente y de dirección delante de Dios. No significa que una persona pueda salvarse por medio de su propio arrepentimiento, sino que el Evangelio produce una respuesta de arrepentimiento y fe en quien Dios salva.
El apóstol Pablo predicaba:
«Arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo».
Hechos 20:21
8. EL EVANGELIO PRODUCE UNA NUEVA VIDA
La salvación no consiste simplemente en hacer una oración o pertenecer a una iglesia.
Dios transforma al pecador y le concede una nueva vida en Cristo.
«De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas».
2 Corintios 5:17
El Evangelio nos reconcilia con Dios y comienza una obra de transformación en nuestra vida.
«Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras».
Efesios 2:10
Las buenas obras no son la causa de nuestra salvación; son el fruto de una vida transformada por la gracia de Dios.
9. EL EVANGELIO ES PARA TODA PERSONA
La invitación del Evangelio debe ser proclamada a todas las naciones.
Jesús ordenó a sus discípulos:
«Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura».
Marcos 16:15
Y también dijo:
«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones».
Mateo 28:19
La Iglesia existe para anunciar a Cristo, enseñar las Escrituras y llamar a las personas al arrepentimiento y a la fe.
10. ¿CÓMO DEBEMOS RESPONDER AL EVANGELIO?
La respuesta bíblica al Evangelio es arrepentimiento y fe en Jesucristo.
Cuando el carcelero de Filipos preguntó:
«¿Qué debo hacer para ser salvo?»
Pablo y Silas respondieron:
«Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo».
Hechos 16:30-31
Creer en Cristo significa confiar en Él como Señor y Salvador, reconociendo nuestra necesidad de su gracia y descansando en su obra redentora.
Jesús mismo declaró:
«El que cree en mí, tiene vida eterna».
Juan 6:47
11. CRISTO ES EL ÚNICO CAMINO DE SALVACIÓN
El Evangelio no presenta muchos caminos hacia Dios.
Presenta a una sola persona: Jesucristo.
Jesús dijo:
«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí».
Juan 14:6
Y el apóstol Pedro proclamó:
«Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos».
Hechos 4:12
Por eso, el mensaje cristiano no consiste simplemente en promover valores morales o una religión. Consiste en anunciar que Jesucristo es el Señor y el único Salvador.
EL EVANGELIO EN UNA SOLA FRASE
Somos pecadores, incapaces de salvarnos por nosotros mismos; pero Dios, por su gracia, envió a Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y resucitó, para que todo aquel que se arrepiente y cree en Él tenga perdón, justificación y vida eterna.
«Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios».
1 Pedro 3:18
UNA INVITACIÓN A CONOCER A CRISTO
Si usted reconoce su pecado y comprende que necesita la salvación que solamente Cristo puede dar, acérquese a Dios con arrepentimiento y fe.
No confíe en sus propios méritos.
No confíe solamente en una religión.
No confíe en sus buenas obras.
Confíe en Jesucristo.
Él es el centro del Evangelio.
Él murió.
Él fue sepultado.
Él resucitó.
Y Él es Señor.
«Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo».
Romanos 10:9
CASA DE ORACIÓN
Predicando a Cristo y enseñando las Escrituras.
Nuestro propósito es anunciar fielmente el Evangelio de Jesucristo, enseñar la Palabra de Dios y contribuir a la formación bíblica y teológica de quienes desean conocer y servir al Señor.
Sola Scriptura • Sola Gratia • Sola Fide • Solus Christus • Soli Deo Gloria




